Incidente CC

Bueno, el cuento tan esperado de CC alias lobosolitario, lobosolitario1 y loboenvivo (no muy creativo con los alias). Anticipo que el cuento no me parece muy apetitoso pero cada quien con sus gustos.

Todo empieza en 2006 con la campaña presidencial en la cual estaba el famoso Conde. Mi esposa quería participar activamente en política en tiempos de dictadura. ¡A que es pilas!
Por rebote, termino metido también. ¡A que soy pilas!

El asunto es que, por mis conocimientos, me invitan al Country Club a una reunión donde se me pide una evaluación de la página del partido y una ruta para desarrollarla mejor. Básicamente el problema es que la estaba llevando un hermano de la esposa del Conde y los “jefes” del partido no estaban contentos con la forma en que se manejaba. En principio eran solo intrigas de palacio.

De esa reunión salgo como el encargado del desarrollo de la parte técnica. De la parte visual se encargaría otra persona que era publicista, un tal Ciro Cabrera.
Una semana después hubo otra reunión de trabajo en la zona de La Carlota que es cuando mi esposa y yo conocimos al “publicista”.

Ese día el secretario del partido nos buscó a mi esposa y a mí primero, y luego pasamos por otro personaje que quizá algunos recuerden. El personaje era, porque ya se murió, conocido como Simón, en otros medios también llamado, entre muchísimos otros, como Simon Becquer, Antonio Ricaurte, Vencedor en Boyaca, o el más conocido Moreto Perez. Sí, conocí a Moreto, pero esto es para otra historia.

Por último pasamos por Los Palos Grandes buscando al susodicho publicista. Vivía cerca de un supermercado famoso que hay por la zona en un edificio de quizá los 60 o 70.

El personaje, se me hace inmediatamente bastante pendejo honestamente, para qué voy a decir otra cosa. Un carajo para la época de unos 50 y muchos o 60 años y que hablaba pura idiotez. Socialista y, como todo socialista, conocedor de economía, sociología, psicología y cualquier otra “ía” de esas en la que el método científico se puede ir al cafetín a tomar un buen descanso. Pero, creo, hasta ahora no estoy contando nada nuevo. Honestamente puedo decir que la impresión que les ha dado en el foro, es totalmente cierta. Es exactamente el mismo imbécil en persona. ¡Pero igualito!

Obviamente hay que ser un imbécil de la misma categoría o superior para que ése tipo te caiga bien. También hay que ser un imbécil de la misma categoría o superior para que le caigas bien.

Como todo buen socialista, cree que sus dotes sociales son superiores y que se mete en el bolsillo a todo el mundo y es el alma de la fiesta. Lo triste es que todo el mundo se ríe de él.

¡Pero bueno! continúo. Decía ser publicista, venido a menos por culpa del chavísmo, pero que en sus tiempos la movía rico. Lo cierto es que vio algo de dinerito cuando empezó, pero luego las cosas cambiaron y, dada su mentalidad rígida y muy automojoneada, no pudo continuar en el juego. Vamos, que se terminó el partido y el carajo ni se enteró.

Aunque no vi el apartamento donde vivía, estaba firmemente convencido que en el sitio había maniquíes sentados en la mesa y viendo televisión, fungiendo de personas reales. Otra recreación era que tenía cabezas de muñecas colgadas del techo. Pero reconozco que a veces dejo volar demasiado mi imaginación, aunque, a veces, no la dejo volar lo suficiente.

Lo cierto es que la impresión fue sumamente desagradable.

Pero dado mi poco interés por las relaciones sociales, me importaba verga el carajo. Lo que me importaba era que supiera hacer su trabajo.

Esa tarde, se discutieron los asuntos referentes a la página y la imagen que debería tener. CC sale con una idea genial, ¡una ola! Que, según él, representaba el “tsunami electoral” que significaba el Conde. En lo particular, en ése momento, estaba recordando un momento de unos años atrás. Había ido al Ateneo a ver “1999 Odisea en el espacio” de Kubrick y, cuando salí de la película, tuve que leer la explicación del folleto para entender lo que había visto porque esa mierda no había quien la entendiera. ¿Qué coño representaba el monolito? ¿La ola era qué?
Yo creo que si una obra de arte requiere un libro a parte para explicar lo que significa, sencillamente esa “obra de arte” es una mierda que no ha cumplido su cometido.

¡Pero bueno! sigue el día y se concretan los objetivos. Ese fue el único día que mi esposa habló con él, pero para mí quedó el día siguiente.

El día siguiente fue sencillamente delirante. Yo había terminado la parte del técnica servidor y estaba esperando por el “publicista” para saber que programa iba a montar de soporte de “la visión”.
Sencillamente el tipo no tenía idea de web. El carajo se había quedado en los tiempos de los anuncios de revistas y la cabecita no le daba, amén de que tampoco le interesaba que le diera.

Hago alarde de paciencia y le digo que está bien, que me haga una maqueta del sitio y que luego seguimos a partir de ése punto. Básicamente necesitaba una idea de la apariencia general de la página para hacer lo que se suponía que debía hacer el rependejo del publicista, ¡definir cómo iba a funcionar la página!

Lo siguiente fue simplemente acojonante. En el transcurso de una hora, ¡una única puta hora!, el carajo pasó por cuatro estados de ánimo completamente opuestos e inconexos.
Primero empezó cagado, cosa que si se quiere es natural.
Diez o quince minutos después, me llamó eufórico porque la vaina iba quedar de reputísima madre.
Quince o veinte después, me llamó totalmente derrotado y desanimado porque iba a ser una completa cagada.
Por último me llama todo bajito y modesto y hasta jala bolas, para enviarme el resultado. ¿¿¿¿¿¿¿???????

¡Coño! uno puede empezar cagado, y puede desesperarse a la mitad porque la vaina no está saliendo. Pero cuando terminas, estás aliviado y hasta eufórico porque eres la puta verga de Triana. ¡Qué haría el cochino mundo sin tí!

¿Pero éste personaje pasa por el cague y luego va a la euforia, y luego a la derrota y la desesperanza, para después pasar a la modestia y el temor? ¿Qué clase de desquiciado hace eso?

Ustedes se preguntarán por el resultado. Sí, el resultado. Bueno… el resultado era una ola. Muy bonita. Una ola verde aguamarina. Sí. Muy bonita la ola. ¡Coño de la madre! una ola muy bonita para ponerla en un anuncio en una revista con papel glasé de un ¡SPA!

¡Coño! si yo veía la vaina y pensaba en saunas y jacuzzis, con velitas y masajistas Shiatsu. Aquella vaina no había forma de hacerla calar como una imágen de un partido político ni con manual explicativo adjunto. ¡Pero si la lumbrera no había maqueteado ni los botones de navegación de la página! ¡Esa vaina era un anuncio de revista!

Yo llamo inmediatamente al secretario general y le transmito mi oposición a montar aquel bodrio. El carajo, que ya había visto el adefesio, se mostró totalmente de acuerdo conmigo.

Solo hubo una persona que dijo que aquella vaina se veía bien, y fue uno al que le daba pena ser el primero en decir que era una mierda. ¡Solo una! porque ni el mismo CC se atrevió a decirlo.

En lo particular, yo me negué en redondo a montar aquella mierda y pretendía tirar un golpe de estado con la imagen del partido. Pero no hizo falta porque a los dos días el Conde renunció a la candidatura y todo quedó en nada.

En resumen, el tipo es un inútil. Nada que no se sepa. En los últimos años mata tigritos como músico en bares, cosa que hasta donde sé todavía hace incluso en México. Y promociona la exitosísima carrera de Lobo Solitario, es decir, él. Parece que va ser telonero en los próximos Grammy.

¡No joda, ni en los sueños de sus sueños!

Por suerte, el tipo está enamorado de su propia voz y, por lo tanto, no te para bolas cuando le hablas. El ejemplo está en que no tiene ni repajolera idea dónde vivo y lo más arrecho es que me ha mandado peticiones por linkedin. ¿Será idiota?

Lo peor es que yo todavía sé de su vida, no porque quiera, sino porque el tipo tiene a bien mantener actualizada a una caraja, que tarda más CC en echar el cuento que la tipa en distribuirlo.

Termino entonces el cuento, que insisto, no me parece bueno, pero estoy seguro que sabrán usar para reventarle el hígado al CC.

© 2015, Draco. Bajo licencia Creative Commons by-nc-nd. Al copiar usted debe colocar un enlace a la publicación original.

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