Opinión

Esto no es anarquía… es peor

Mi padre y yo en una cola en la autopista casi en hora pico, perdimos la cuenta que la cantidad de motos que nos pasaban por un lado violando cualquier cantidad de normas de tránsito. Conductores sin casco, con pasajeros, sin placa, cargando bultos… ¡un desastre!

El comentario era obligado: “Venezuela se ha convertido en un país anárquico”, y la frase me llama a la reflexión ¿esto es la anarquía? ¡no! Esto es peor que la anarquía, porque es un país donde no todo el mundo hace “lo que le da la gana”, sino un país donde unos cuantos, protegidos por una deleznable ideología política pueden hacer cuanto plazcan sin que la otra parte tenga siquiera el derecho a la defensa.

Complicado, pero puedo ilustrarlo con una anécdota.

Iba yo en una camioneta por una céntrica avenida caraqueña, también en hora pico, sobre las 12 del mediodía. Veo a un señor mayor discutir acaloradamente con unos policías, obviamente sin saber yo el motivo, que solo veía pero no escuchaba. De pronto el señor, que tenía unos libros o revistas en brazos, empieza a caminar dirigiéndose hacia donde estaba yo, enfilado hacia un muchacho que me pareció bastante joven y que caminaba con las manos en los bolsillos.

Al llegar a la altura del muchacho, el señor mayor golpea al joven con las revistas o libros a la altura de la cadera, el muchacho se dobla sobre sí, evidentemente obligado por el dolor, y se va a donde están los policías. En ese mismo momento el anciano se monta en la camioneta donde estoy yo.

Los policías, después de hablar con el muchacho, también se montan, a buscar al anciano, y allí es donde me entero de lo que ha pasado.

Resulta que el anciano estaba denunciando con los policías al muchacho, el que iba caminando con las manos en los bolsillos, porque el joven iba con la bragueta abierta, mostrando a quien quisiera verlo sus partes pudendas, o como dijo el viejito: “con la gandola afuera”.

Ante la denuncia los policías respondieron que “ellos no podían hacer nada” y el señor, indignado, decidió darle su tortazo a ver si aprendía a ser un poco más respetuoso, porque a decir del señor, y yo concuerdo: “que es eso de andar con el bicho afuera en la calle donde pasan mujeres y niños”.

Pero la policía, la que no podía hacer nada, pretendía llevarse detenido al anciano, porque “había agredido a un ciudadano”…

¿Es eso anarquía?

Vuelvo a la cola de la autopista en la que estoy con mi padre, y reflexionando sobre todo eso le pregunto: “Papi ¿tú crees que un país sin gobierno alguno, en una anarquía total, sería peor que esto?”.

Mi padre lo piensa ligeramente, no lo concibe ¿un país sin gobierno? ¿sin policías? ¿sin nada de nada? ¡imposible! Eso sería terrible, la anarquía total.

En aquel momento yo tenía la idea clara, pero no organizada y no supe explicar argumentalmente porque yo creía que no podía ser peor que “esto”, no supe decirle porque a mi parecer, “ningún gobierno” tenía que ser por fuerza mejor que este “gobierno”.

Tampoco hizo falta. La realidad se encargó de explicarle a mi padre, con claridad meridiana, lo que yo había querido decirle.

Días después del evento de los motorizados, sale el ministro a explicar lo de la ley de desarme, resulta que los ciudadanos honestos, los ciudadanos correctos, que por casualidad tengan un arma, deben entregarla por iniciativa propia, pero ¿quien desarma a los delincuentes? ¡nadie!

Entonces tendremos a unos ciudadanos honestos y desarmados frente a unos delincuentes armados, quitando así al ciudadano honesto su posibilidad de legítima defensa.

¿No es eso peor que la anarquía total? En una anarquía al menos tendríamos todos por igual la capacidad de defendernos de las agresiones de terceros, pero en el estado actual de las cosas la anarquía solo puede ser ejercida por los agresores, a los agredidos se les priva de defensa con “todo el peso de la ley”. La criminalidad, es impune, la defensa, es criminal.

Hable con mi padre ese día, palabras cortas, no hizo falta abundar sobre el tema: “lo que tú decías”, me dice, y sí, justamente eso era lo que yo decía.

Aclaro que yo no soy antigobierno, no soy anarquista, yo no creo que no debería existir gobierno alguno, pienso, eso sí, que el gobierno debería tener unas pocas funciones, limitándose a resguardar la integridad territorial, mantener la infraestructura común y la custodia de la justicia, nada más.

A mi juicio el estado no debería siquiera intervenir en temas como educación o salud, pero aún en eso estoy dispuesta a ceder, pero ¿que cuernos hace un estado y sus consecuentes gobierno decidiendo sobre medios de comunicación, alimentación, turismo, energía, etcétera?

Somos los individuos los que estamos en el derecho y obligación de decidir que queremos ver o no ver, que queremos consumir o no consumir, que queremos escuchar o no escuchar.

Pero durante años fueron los individuos quienes irresponsablemente cedieron sus derechos, durante mucho tiempo argumentaban cosas como “ese canal solo pasa porquerías, el gobierno debería regularlos, el gobierno debería sancionarlos, el gobierno debería…” ¡no! No es el gobierno, somos nosotros, individualmente, si no te gusta la programación de un canal ¡no lo veas! Y si a un canal no lo ve nadie o lo ve muy poca gente, no es negocio y termina por cerrar o cambiar su línea.

Ahora es el gobierno, muy en contra de nuestros deseos, quien decide que se puede y que no se puede ver. Y como dice mi santa madre, la culpa no es del loco…

En fin, aquí sigo yo con mi pregunta, sigo ahondando en el asunto… ¿ningún gobierno puede ser peor que este gobierno?