Opinión

Fraude y otras cuestiones

Hace muchos años leí un reportaje sobre un contrabandista de diamantes.  El hombre pasó cualquier cantidad de diamantes por los aeropuertos del mundo, y lo pasó mucho tiempo antes de que lo agarraran.  Lo terrible fue como pasaba los diamantes por las aduanas, a plena vista de los funcionarios, de los pasajeros, de todo el mundo y sin embargo, nadie parecía darse cuenta de lo que aquel hombre hacía. La forma era muy simple, llevaba lámparas de cristal, de esa arañas que se montan en los sitios de mucho lujo, y resulta que los cristales, no eran cristales ¿quién se lo hubiera imaginado?

Tenía también un amigo bastante braguetero, y la esposa, cuya cabeza estaba eternamente adornada con una hermosa cornamenta, estaba al pendiente de todo.  Así que el día que iba a salir con una de mujeres que frecuentaba se pintaba “al descuido” unas manchitas de tiza en la ropa, y cuando la esposa hacía la pregunta de rigor: “¿Donde estabas tú?” en contestaba sin siquiera inmutarse: “¿Yo? Pasé la noche en un hotel con un hembrón” y ahí saltaba la esposa como una fiera “¡Sí! ¡tu te crees que yo soy pendeja? ¡yo aquí sola y tu jugando billar con lo amigotes! Y ahora a saber que cuento me vas a contar”. Pasarían años antes de que ella supiera que el jamás le mintió, que le dijo la absoluta verdad, estaba montándole los cuernos.

La moraleja de estas dos historias es la misma: “La mejor forma de esconder algo, es mostrarlo al mundo”. Curiosamente, si confiesas tu pecado, nadie te cree. Así que puedes decir la verdad con toda tranquilidad, nadie te creerá.

Exactamente eso ha pasado con el fraude electoral en Venezuela, se ha hecho a la vista de todos, sin pudor, sin vergüenza, sin recato y aún así, son muchos los que no lo han querido ver e insisten en buscarlo en un sitio donde probablemente no esté.  Ya sucedió en aquel referendo revocatorio ¿recuerdan? Pasamos meses y años gritando fraude, fraude, fraude, y cuando el delincuente nos dijo que lo comprobáramos, lo fuimos a buscar justamente donde no estaba y así quedamos como unos soberanos bolsas.

Acabamos de pasar por un proceso… ¿electoral? donde nada se eligió y hay serias dudas… ¡que coño! dudas nada, hay la certeza de que los resultados no son los que expresó el pueblo. Y los líderes de la oposición quieren comprobar que hubo fraude contando los papelitos.

Que de paso, no va a poder ser, porque ya muchos de esos papelitos están quien sabe donde, ya hemos visto cajas desaparecidas, flotando en ríos, abandonadas en basureros y pare de contar. Alguna se recuperarán, otras no, lo cierto es que jamás las podremos contar todas.

El gobierno de la tiranía ha sido siempre el primer promotor de regar una especia que, a mi juicio, es falsa “la maquinita voltea los votos”, sin que yo haya llegado jamás entender plenamente como es que se “voltea” el voto, pero supongo que es que votas por uno y el voto cuenta para el otro.

Pero por muchas cajitas que abramos y muchos papelitos que contemos, hay cosas que jamás sabremos, preguntas que jamás podrán ser contestadas…

Contaremos muchos papelitos que dirán que esas personas, efectivamente y sin lugar a dudas, votaron por el régimen, se presentaron en el sitio, dieron su cédula, pusieron su huella, les salió en pantalla sus datos y tocaron sobre la opción con la cara de Maduro. Sin vuetla de hoja, la caja dice, el papelito dice que ese voto es de Maduro, y habrá que aceptarlo ¿no? ¡PUES NO!

Porque ¿cuanto de esos votos fueron hecho bajo extorsión? ¿a cuantos les dijeron si no vota por Maduro el lunes está usted botado de su trabajo? ¿a cuantos les dijeron que si no votaban por Maduro se podían olvidar de su casita? ¿a cuantos los fueron a sacar de su casa, los montaron en un autobús y le dijeron “vota y te estoy viendo, así que cuida’o”? ¿a cuantos les dieron dinero, dinero del estado, dinero de TODOS los venezolanos para comprarle su voto? ¿que influencia tuvo el uso de los recursos de estado en la campaña?

Todo eso constituye fraude, un fraude como una casa y es un fraude que no se revelará contando papelitos, porque para empezar, jamás ha estado oculto, siempre ha estado a la vista de todos.

Los malo es que este fraude constituye el crimen prefecto, porque cuenta con el apoyo de las víctimas.

Para hacerlo más comprensible, es como una mujer maltratada por su marido, el hombre le pega, todos sabemos que le pega, hasta el médico, cuando le trata sus costillas fracturadas y sus contusiones, sabe que el marido le pega, pero ella insiste en que no le pega, que fue que se cayó por las escaleras, y ante eso ¿que hacer? Si la víctima no reconoce ser víctima, si la víctima minimiza y excusa el delito ¿que se hace?

Exactamente eso ocurre aquí, y hemos llegado al punto vergonzante en que vemos personas del exterior defendiendo una causa de justicia mientras nosotros, que somos las víctimas, le damos excusas al verdugo, que si la culpa es de los abstencionistas, que no ganamos pero crecimos, que… ¡ah! No quiero ni recordar lo que dicen.

Ahora, pasemos a otro nivel.

Yo realmente quise… quiero creer que por parte del liderazgo opositor hay un propósito de enmienda, que realmente quiere solucionar todo esto, y quizá hasta lo creí por unas pocas horas, pero en este momento, cuando escribo mientras la ciudad está que se cae con las cacerolas, ya han proclamado al ¿señor? Maduro, Luis Vicente Díaz dice que no hubo fraude, Capriles suelta declaraciones al estilo de: “Nosotros creemos que ganamos las elecciones y el otro comando de campaña cree que también ganó las elecciones (…) Cada quien tiene el derecho de contar sus votos”…¿todo este tinglado fue con la única intención de permitir que el pueblo opositor, que seguimos sin saber cuantos somos, haga catarsis, que se desahogue, y se quede tranquilo por un rato más? ¿es una estrategia para realmente acabar con el fraude y tomar el poder?

Sea lo que sea, el día de hoy, que salí a la calle, y los días anteriores a las elecciones, me permitieron ver algo que confieso me atemoriza.

De ser cierto lo que pienso, este… experimento de catarsis, se les puede salir de las manos, porque en la calle hay un pueblo partido en dos toletes, al lado chavista lo noto asustado, bravucón, sí, pero es esa postura falsa de pez globo, es la agresividad de quien tiene miedo y con ella pretende defenderse.  Del otro lado, si me perdonan el francés, lo que hay es una arrechera cruda, y los dos lados están como una cabra, son intolerantes, irracionales y muy poco convencidos de conceptos como democracia y libertad.

Muy mala combinación. Es difícil escribir hoy y ahora, porque quizá lo que veo, no es lo que creo.

Como anécdota final, les comento algo.  En el año 36 un grupo de militares dio un golpe estado, fallido por supuesto, pero los insurrectos, a pesar de haber fallado el golpe, no se rendían y la situación se prolongó en el tiempo.  Pasaría seis largos meses antes de que España, pueblo y liderazgo, aceptara una terrible realidad, lo que ellos llamaban “golpe” en realidad pasaría a la historia con el nombre de Guerra Civil Española, el “golpe” se prologó durante 3 años, dejó cerca de un millón de muertos, cuatro millones de exiliados y una dictadura que duró la bicoca de 39 años.

¿Que hay hoy en Venezuela? ¿un golpe de estado? ¿una elecciones fraudulentas? ¿un alzamiento popular? ¿el principio de una guerra? La verdad es que no lo sé.