Opinión

Se jodió Rafael Poleo

Yo creo que a estas alturas nadie es capaz de afirmar que Rafael Poleo necesita ayuda, es zorro viejo y tiene el cuero bien curtido.  Pero que lo que se le viene encima es grande, de eso no hay duda, ya está llevando más palo que gata ladrona.

Resulta que el señor Poleo, que sea dicho de paso tampoco es que sea santo de mi devoción, pero al que tengo por persona seria (todo lo serio que se puede ser en este país cuando se toca la política) ha escrito un artículo pequeñito, donde palabras más, palabras menos, dice que el señorito Capriles no va pa’l baile.  Que los números no dan, y que el candidato tiene una campaña floja y sin emocionalidad alguna.  Como cosa graciosa, describe al candidato como una chayota, vegetal desabrido donde los haya.

Faltó tiempo que para que se le tirara encima la turba enardecida, le acusan de buscar protagonismo,  de jugar a la división, de venderse al chavismo, en dos platos, de ser malo, malo, maluco, maluquísimo.

¿Tiene razón Poleo? ¿es Capriles una chayota? ¡Veamos!

El día 17 de Mayo, es decir, el jueves de la semana pasada, el día empezó con un gran sobresalto, especialmente para los habitantes de la urbanización El Paraíso, pero en general para toda Caracas.

Se inició como un día normal, los niños al colegio, los padres a sus trabajos y cada quien en lo suyo, pero no habíamos comenzado la rutina del día cuando el café se nos atragantó, comenzaron los disparos y detonaciones en La Planta, resulta que unos señores ¡presos! Tenían la capacidad bélica de poner a la ciudad en jaque.  El susto no era pequeño, ya en días anteriores hubo muertos y heridos, civiles todos, ciudadanos que nada tenían que ver con el penal, incluso, uno resultó muerto en su propia cama, así que se entiende que no se está a salvo ni con el consabido “mejor me quedo en la casa para no buscar vainas”, porque es que ahora “las vainas” te van a buscar a tu casa.

Y mientras los padres corrían a buscar a los niños para salvaguardar la vida de sus hijos, mientras se atacaba a un colegio de la zona, mientras una columna de humo salía del penal, mientras los tiros iban y venían, mientras los presos amenazaban hasta con explosivos C-4 ¿que ocupaba el pensamiento del candidato?

Bueno, aquí su TL en Twitter:

08:22 / Muy buenos días a todos,hoy se cumplen 92 años del nacimiento de nuestro Aquiles Nazoa

(a 22 minutos de comenzado el joropo)

08:23 / Felicidades a todos los contadores hoy en su día!Empleos con calidad es nuestro norte para el país donde progresemos

(a 23 minutos de comenzado el joropo)

08:24 / Un Gobierno con conciencia ambiental es hablar de futuro y en el #ComandoVenezuela estamos trabajando en ello #DíadelReciclaje

(a 24 minutos de comenzado el joropo)

09:58 / Hoy día contra la homofobia:queremos un país de oportunidades sin ningún tipo de discriminaciones ni exclusiones!

(a 1 hora 58 minutos de comenzado el joropo)

10:05 / Situación de la Planta en Caracas,otro ejemplo más del fracaso de este Gobierno en el tema penitenciario y la seguridad de los venezolanos

(¡por fin! Dos horas después se atrevió a decir algo con respecto al evento que estaba conmocionando al país)

¿Es o no es un chayota? ¡sinceramente! Sin pasiones, sin “caerse a muela”, no me lo contesten a mi, que sea una cosa íntima, un yo con yo ¿es o no es una chayota?

En un país estable y próspero, los temas de los candidatos son la ecología, la educación, la igualdad de género, los impuestos y cosas por el estilo.  En un país en como el nuestro esos temas son secundarios, hay problemas más graves que nos agobian, como robos, asaltos, secuestros, homicidios y delincuencia en general, inflación, escasez de alimentos, escasez de medicamentos, corrupción judicial, narcotráfico, terrorismo.  Resulta que mientras a un ciudadano de cualquier parte del mundo lo que le importa es que el sueldo le llegue a fin de mes, el venezolano promedio está preocupado por que la vida le llegue al fin del día.

Y la chayota nos habla de ecología, de paz y amooooor, muuuucho amoooor. Vamos, que no sé a ustedes, pero el discurso, al menos para mí, es totalmente ajeno a mi realidad.

A ver, la rutina de un venezolano promedio es más o menos la siguiente: pararse a las 5 de la mañana (o antes), preparar el desayuno “con lo que haya”, porque más de uno quiere comerse una arepita, pero no puede porque no hay harina, o tomarse un con leche, pero es que no hay café o no hay leche, a veces ninguna de las dos. Salir corriendo a dejar a los niños en el colegio, ir al trabajo en un metro colapsado, rogar al cielo porque no se vaya la luz mientras está en el vagón, o montarse en una camionetica vuelta ñoña y rezar, porque si no te jode el tétano, te jode un atraco, y el dinerito extra que hay que llevar porque aparte del pasaje está la matraca con amedrentamiento: “güenas taldes señores pasajeros, yo acabo de salir de la cálcel y estoy recolectando pa’ irme pa’ mi casa, yo no los quiero robal, porque pedir es mejor que atracal…” y a ver quien le dice que no.  Llegar al trabajo, y rogar al Dios que no te llamen del colegio, bien porque hay disturbios o hasta porque atracaron el colegio. Cobrar un sueldo que parece cebolla, porque lo vez y te pones a llorar, comprar no lo que te guste, ni siquiera lo que te alcance con el dinero que tienes, sino lo que encuentres y todo esto dándote por servido si en el trámite no te matan, te roban o te secuestran. Y todo esto si estás sanito-sanito, porque si estás enfermo de algo, lo que sea, te jodes, porque medicinas ¡no hay!

A ese venezolano que vive eso, el señor que dice que le va acambiar la vida le habla de… ¡ecología! ¡de la igualdad de los homosexuales! de los 3 millones de trabajos que va a fabricar de… de… ¡de cuanta mariquera se les pueda cruzar por la cabeza! Mariqueras que nos demuestran que ¡hay un camino!

El problema es ¿cuantos venezolanos se sienten identificados con el discurso de Capriles? Porque incluso aquellos que se traen la compra de Miami, que tienen mal que bien sus problemas resueltos, aquellos que defienden la tesis de “salir de Chávez y después vemos”, admiten que “no me gusta, pero es el que quedó y por ese voto”, pero se olvidan que hay un amplio, amplísimo sector de la población que lleva medio siglo votando “por el que sea” y ya está cansado.  Quizá sea el momento de recordar que “con los adecos hamos vivío mar”. Eso es un guiño para los mayores de 40.

Lo cierto es que el artículo de Poleo es una alerta que podría servir para cambiar la estrategia “chayota”, porque le guste o no a los chayoteros, la verdad es que el candidato, por ahora, no convence, y es difícil que venza.

Pero no, no hay voluntad de cambio, no hay voluntad de rectificación, cualquier crítica es tomada como una ataque, y para muestra un botón, el tuit lanzado por el candidato justo mientras escribía estas líneas:

@hcapriles  Si los perros ladran es señal de que estamos cabalgando!Mientras + nos ataque la vieja política + claro que vamos muy pero muy bien

Hasta ahora esto no es más que el refrito de aquella triste campaña de 2006, donde se pretendía con una candidato soso y desconectado ganar una elección que, como era previsible, se perdió.  Yo al menos lo predije.

Basada en esa experiencia le doy mi pésame al señor Poleo, porque lo cierto es que el pueblo venezolano, tan ajeno a la autocrítica, le puede perdonar haberse equivocado, pero jamás le perdonará haber tenido la razón.

Lo siento, pero es lo que hay.