Opinión

No soy ni liberal ni timbrera

La maestra le explica a la clase sobre las raíces de las palabras:

-Y así es como podemos ver que al señor que hace los zapatos, se le llama zapatero, al que vende helados, heladero, al que hace el pan, panadero. Y así sucesivamente. ¿Ha quedado claro?

Jaimito, el muy querido Jaimito, se levanta muy resuelto:

-Yo no he entendido nada, maestra.

-¡Pero Jaimito! ¡siempre tú! ¿que es lo que no has entendido sí está clarísimo?

-A ver maestra, como todos saben yo vivo en el último piso de mi edificio. Todos los días, cuando bajo las escaleras para venir al colegio, a las 6 de la mañana, toco todos los timbres de los vecinos, y a mi nadie me llama el timbrero, todos me dicen “el hijueputa del último piso”.

Yo que me siento como Jaimito, toda confundida. Resulta que yo, tonta del culo, pensaba que ser liberal consiste en amar y defender la libertad… ¡ah! ¡pues no! Hay que ver que ignorancia la mía.

Si uno quiere ser liberal, lo primerito y de entrada que tiene que hacer es decir que es de derecha, hay que ser valientes, y para no ser llamado ignorante (que miren que es cosa fea) pegarse una etiqueta en la frente para cuadrar en alguna parte de un mapa, donde muy bonitamente, con colorines y todo, nos explican como es el maní. Así tenemos que por ejemplo Hitler, o El Duce, eran de izquierda, y en la derecha, en realidad parece que hay algunos autoritarios, pero no aparecen ejemplo prácticos, de lo que asumimos que en la realidad, no han existido jamás. Lo que sí está clarito es que a la izquierda están los malos, y a la derecha, los buenos.

Y yo, aquí, como Jaimito. Porque veamos, yo creo que la libertad es lo único en el mundo que permite el progreso de las personas, de los individuos pues, y que en consecuencia, es así que se puede conseguir eso que mientan el “bien social”. Porque ¿que es una sociedad? Pues una sociedad es como una torta, necesita huevos, leche, harina, mantequilla, y claro está, la mezcla y el horneado. Si uso huevos pasados, leche cortada, harina con coquitos y mantequilla rancia, tengo la ligera impresión de que la torta que saque será una mierda que no se la va a comer ni el perro.

Para una buena receta, sea cual sea, no es solo saber cortar, medir, pesar y mezclar, o dar el toque preciso a la temperatura, sino que todos y cada uno de los ingredientes debe ser de la mejor calidad posible. Así mismo, en una sociedad, no bastan las medidas “por el bien común”, ni que tan sabiamente se apliquen, sino que es menester que todos los individuos que formamos esa sociedad, tengamos la mayor cantidad de bienestar posible, en pocas palabras, que no seamos ese huevo pasado que se quedó olvidado en la cesta.

Vamos a ver, yo creo que cada dinero que se le quita al contribuyente es dinero que deja de generar riqueza y por lo tanto bienestar social. Pero también creo, que hay momentos, como el actual caso de Venezuela, donde las cosas deben equilibrarse un poco.

Pongamos por ejemplo un niño que nace en un barrio de padres (si es que tiene ambos) pobrísimos, padres que no tienen dinero para enviarlo al colegio. Ese niño, al crecer en un entorno que le es adverso, es potencialmente un delincuente. ¿Que hacemos con él? ¿lo encerramos preventivamente? Que ojo, eso también costaría dinero. ¿Lo matamos y nos ahorramos el trámite? ¿le brindamos la posibilidad de cambiar su vida?

Yo en lo particular creo en esto último, y lo creo porque ese niño está multiplicado por millones en Venezuela. Y no solo creo que debe dársele educación a costa de la sociedad, sino que se le debe dar una educación de calidad, que en mi opinión, solo es capaz de brindar a un precio razonable, las instituciones privadas.

Creo que TODA la educación debería ser privada, pues solo en la empresa privada existe la competitividad generadora de excelencia. Pero también creo que esto no debe ser un tropiezo para brindar educación a los sectores de más bajos recursos, a fin de que puedan, precisamente, salir de esa situación. Creo que el estado, como administrador de los bienes de todos los ciudadanos, debe pagar por esa educación, que números en mano, será de menos precio, que no costo, que la que se le da actualmente.

Y debe esto ser así para que esos niños tengan las herramientas necesarias para defender su libertad, para crecer y ser individuos prósperos, que es lo que necesita la sociedad. Que tenga la posibilidad de desarrollarse sin otra limitación que esas que le son propias.

¿Esto que me hace? Sin duda, la idea de privatizar la educación me hace muy de derecha, pero eso de pagarle al que no tiene con que pagar, me hace muy de izquierda.

Creo también que el dinero es una institución social, y que corresponde directamente a la sociedad, y no a un puñado de delegados, el manejo del dinero. Creo que mientras el manejo de la moneda esté en manos de los gobiernos, eso será un desastre. Eso me hace de derechas. Pero también creo que sea cual sea el patrón, sea oro o no, será el mismo desastre.

Creo que el patrón oro es inviable, pues no se puede atar algo infinito, como es la capacidad de producir riqueza, a algo finito, como es el oro. Entonces, creo en el dinero fiduciario. ¿Esto me hace de izquierda?

En nuestros barrios hay cientos de miles, millones de personas que entran a un negocio, y que cuando ven un precio muy alto dejan el producto en el mostrador, no porque no tengan el dinero, sino porque lo pueden conseguir a mejor precio en otro lado. Sin haber leído jamás a Adam Smith ni a Milton Friedman, hace uso de su soberanía de consumidores, activando la mano invisible del mercado ¿será que les digo ignorantes porque su acción no tiene valor alguno porque no tienen zorra idea de como se llama?

Entonces ¿que hacemos? ¿que soy? ¿de izquierda? ¿de derecha? ¿una Tongolele ideológica? Porque para mi es lógico pensar que el culo se mueve según toque la música.

Pareciera que ser liberal no es distinto a ser socialista, ni comunista, ni fascista, es una palabra revelada, de origen divino o científico, da lo mismo, pero que es La Verdad, así, con mayúsculas, que no admite discusión, ni desvíos, es inmutable. Es lo que es y punto, y si quieres entrar en ella has de ponerte una camiseta determinada, como si fuera un equipo de fútbol.

No sé, pero para mí, que el liberalismo tiene una sola raíz, y es la libertad, me parece que estos liberales como que recortan mucho la libertad.

Al final, nada, que tampoco soy liberal (me lo sospechaba hace rato), y mejor como que me quedo siendo la hijueputa del último piso ideológico.