Opinión

Tiempo

En los foros de Internet tarde o temprano surge un tema sobre música, donde cada quien pone la música que le gusta.  Yo en esos temas casi nunca participo, porque mis gustos musicales oscilan de “malo” a “deprimente”, con muy aislados episodios de “ligeramente aceptable”.  Y sí, la verdad, me da algo de vergüenza.  Recuerdo incluso una época en que me enfrascaba en una competencia con un amigo a ver quien se sabía la canción más “cortavenas”, hasta que me ganó de calle cantándome una ranchera que decía: “porque yo soy ¡la basurita! ¡la basurita!".  No he escuchado en mi vida una canción tan deprimente y cutre como esa.

Este mal gusto me viene de toda la vida, lo confieso, mientras mis amigos escuchaban Air Supply, Pandora, Flans, Aditus y demás hierbas, yo me dedicaba a la escucha solitaria de Bobby Capó, Blanca Rosa Gil, Marco Antonio Muñíz, Pedro Infante y otros por el estilo.

De esa época recuerdo una que me gustó muchísimo, y aún me gusta, de la voz de Don Pedro Vargas escuché por primera vez la canción “Tiempo” y puedo asegurarles que jamás una letra había tenido un título tan apropiado.

Hace mucho tiempo que no recordaba la canción “Tiempo”, hasta hace un par de días, cuando hablando con una amiga, mi amiga @KAPPALFA, ese es su nick, y de paso, les recomiendo seguirla en Twitter, porque es una mujer luchadora y bien informada.  Manifestaba yo mi total desprecio por eso mal llamado “oposición” que está representado en la MUD (antigua Coordinadora Democrática), cuando ella interviene para decirme que “hay que darle tiempo”, que no hay que ponerse derrotistas cuando aún no hemos empezado ni a correr.  Me puse intensa, porque ¿no llevamos acaso 12 años corriendo? ¡y con los mismos caballos!… ¿o son mulas?

En fin, que 12 años son mucho tiempo, y recordé la letra de esa canción ¡Tiempo!
Sabia virtud de conocer el tiempo,
a tiempo amar y desatarse a tiempo,
como dice el refrán: dar tiempo al tiempo,
que de amor y dolor, alivia el tiempo.

En 12 años, doce largos años, hay gente en la oposición que hemos amado a esa dirigencia, les hemos dado nuestra confianza y fe, defraudada una y otra vez.  Creo que hay que reconocer que llega el tiempo en que una relación no funciona, no anda, no camina.  Quizá nosotros evolucionamos, tenemos otras metas, otras aspiraciones.  Quizá fueron ellos los que cambiaron, el asunto es la cosa no funciona.  En lo que a mi toca llegó el momento de soltar el cliché: “no eres tú, soy yo”, que no es otra cosa que la forma amable de decir “me quedas pequeño y ya no te quiero”.

12 años ha durado nuestra relación, mi muy querida MUD, las cosas no han marchado bien, sin embargo, por nuestro bien, por el futuro de nuestra relación, en nombre de esos hijos nunca nacidos, decidí darle tiempo al tiempo.  Pero ya ves querida mía, a pesar de mis esfuerzos la cosa no funciona, no camina, y la sabiduría consiste en darse y un tiempo para amar, y saber desatarse a tiempo.  Es lo mejor para ambos, créeme, y ten fe, que igual que el tiempo me ha curado a mi el amor, a ti te curará el dolor.  Porque “de amor y dolor, alivia el tiempo”.

Aquel amor a quien ame a destiempo
martirizome tanto y tanto tiempo,
que no sentí jamas correr el tiempo,
tan acremente como en ese tiempo.

Fue tanto, pero tanto mi amor por ti, que aposté 12 años de mi vida en nuestra relación, quizá al principio eso se justificaba, pero ya hace mucho que esto es un amor a destiempo, porque es que tú nunca tienes tiempo para mi, aunque me exiges continuamente que te dé mi tiempo. ¡Que si regálame unas elecciones manuales! Y tú me dices que no hay tiempo, que sí luchemos por la confianza de los electores en el sistema electoral para que voten y se involucren, y tú me dices que ya no hay tiempo, que si hagamos unas elecciones primarias para que salga un candidato realmente de consenso, y tú, para no variar, me dices que no hay tiempo, que para el año que viene.

Y yo que sé que la envidia y el odio se entromete en nuestra relación, sé que es muy probable (y fui la primera en decirlo) que Hugo adelantará las elecciones, entonces, para el año que viene, realmente no habrá tiempo.

Así que este amor, es ya un amor a destiempo. Y es que hace mucho que esto es así, tanto que parece una eternidad, vuelvo la vista atrás y no siento correr el tiempo, me siento en el mismo sitio donde empezamos nuestra relación hace 12 años.  Es amargo, lo sé, pero nunca había sentido correr el tiempo tal lento, ni tan acremente como este tiempo.

Amar, queriendo como en otro tiempo
ignoraba yo aún que el tiempo es oro
cuanto tiempo perdí ¡ay! cuanto tiempo.

Hoy quisiera poder amar, como te amé a ti en otro tiempo, poner en otro la confianza que a ti te di, depositar con fe absoluta mi destino para salir de estos tiempos de crisis, pero me encuentro con un espíritu cansado, y carente de fe.  Solo puedo lamentar que ¡perdí tanto tiempo! ¡ay! Cuanto tiempo desperdiciado en ti. Tiempo que era oro.

Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,
amor de aquellos tiempos cuanto añoro,
la dicha inicua de perder el tiempo.

Somos adultos, al menos yo lo soy, y tenemos que afrontarlo, tenemos que seguir nuestro camino, creo que tú, con tu conducta, has decidido que sea por separado, yo tengo que aceptarlo, he de dejarte libre, no me quieres, o a lo mejor sí, pero es que no tienes tiempo para mí, y yo necesito amar, como te amé a ti en otro tiempo, porque hoy, más que nunca, estoy consciente de que el tiempo es oro, y ya no puedo perder más tiempo.

Ha llegado el momento, de ejercer la sabia virtud de reconocer el tiempo, de reconocer que te amé a tiempo, y es la hora de desatarse, ahora que aún estamos a tiempo.

Necesito de alguien que me acompañe a recorrer este camino, a enfrentar los peligros que nos acechan, y ese alguien, no eres tú, porque tú nunca tienes tiempo, quizá con el tiempo reflexiones, y veas que tienes que cambiar para que lo nuestro funcione, quizá no lo hagas, pero lo cierto es que, yo, ya no tengo tiempo.

Lo siento, no eres tú, soy yo. Es mejor así, antes de que termine yo cantando que “Yo soy ¡la basurita! ¡la basurita!”