Opinión

El plátano desnuda al socialismo

En las haciendas plataneras del Sur del Lago, los obreros trabajan en condiciones… muy poco “humanistas”.  No tienen sueldo, ni seguridad social, ni cesta ticket, ganan el dinero según trabajan.  Y si un obrero está enfermo, pues no trabaja y no gana. ¡Cruel! ¡muy cruel!

Afortunadamente para ellos ha llegado el socialismo a salvarlos de las garras del capitalismo salvaje y explotador del trabajador honrado.  Ahora tienen derechos laborales, reivindicaciones pues, un sueldo, que es el mínimo, pero además, tienen su cesta ticket, seguridad social y beneficios varios.

Según el productor Ciro Labarca, un obrero gana por “cesta”, es decir, por producción, por la cantidad de plántanos que es capaz de producir.  Lo que significa que un obrero medio flojón puede ganar al menos 80 Bs. diarios, y uno especialmente eficiente puede llegar a los 150, esto por una jornada de 5 horas ininterrumpidas, de 7 am a 12 m. Adicionalmente, el producto que requieran para consumo doméstico.  Yo que conozco la zona sé que esto suele ser bastante.  Un citadino que vaya por allá debe tener extremo cuidado al pedirle a un vecino si le puede regalar un plátano, porque eso usualmente significa que terminará con una mano completa de plátanos decorando bellamente la cocina.

A lo que vamos, un obrero, dependiendo de su capacidad, puede ganar entre 1.600 y 3.000 mil bolívares, más especias en plátanos.  Esto suponiendo semanas inglesas (de 5 días) y cuatro semanas por mes.  Ahora, gracias al socialismo, ganarán nada más y nada menos que 1.223,89 y suponemos que al ser trabajadores “formales” (esto es exprimibles por el fisco) habrán de cumplir jornadas de 8 horas, en lugar de las 5 de antaño.

Ya a estas alturas deben estar casi convencidos de que el socialismo del siglo XXI es un gran invento, y a punto de rendir honores en los altares a Doña Elena, por haber parido semejante prodigio humano.

Y la película no ha hecho más que empezar.

Dentro de poco, muy poco, empezaremos a ver los efecto de tan genial idea, un obrero que sea medio flojón, de esos que son “explotados” con “apenas” 80 Bs./día, se convertirán en aún más flojos, por una razón muy simple, tanto si producen muchos plátanos, como si se dedican a la adoración perpetua del plátano más bonito que han cosechado, ganarán 1.223,89 Bs.  Y los más productivos, al ver que no importa cuanto se esfuercen ganarán lo mismo que el holgazán, es decir  1.223,89 Bs, terminará por también dedicarse a la adoración del plátano único.

Claro está, en muy poco tiempo las haciendas dejarán de ser rentables, no se producirán los plátanos suficientes ni para pagar los sueldos, así que los obreros dignificados comerán un cable, ya no tendrán un sueldo de “explotado”, ni uno “digno” ni ninguno, sino que quedarán todos en la puta calle comiéndose un cable, porque plátano no habrá.

Sin embargo, hay personas, y advierto que no son personas que apoyen este gobierno “humanista” que defienden y apoyan la idea de que el estado debe defender a los trabajadores, y que la forma de defenderlos es tomar medidas como esta que acabo de relatar.  Siempre, claro está, en nombre de la justicia para con los trabajadores y los pobres, y yo me pregunto si es que le tienen arrechera a los trabajadores y los pobres, porque no me explico yo de otra forma que les hagan tanto daño.

Podría decir que esto es cosa de Hugo, que hay socialismo buenos, porque eso lo escucho a cada rato.  El problema es que este mismo esquema lo veo yo en todos los sitios donde se busca la “igualdad social”, hasta en países que se venden como “capitalistas”, como EEUU, donde por un procedimiento similar dejaron a los samoanos americanos, que vivían (nótese el uso del verbo “ya no”) de las conservas de atún, a comerse un cable pro la imposición de un sueldo mínimo que terminó por hacer poco rentable el negocio.  En teoría el estado les mejoró las condiciones de trabajo, pero en la práctica simple y llanamente les dejó sin trabajo.

¿Que humanismo es ese que se basa en la destrucción del ser humano? Al desconocer la individualidad de cada quien y las distintas capacidades que todos tenemos, para convertirnos en una masa uniforme, no hacen otra cosa que desconocernos como seres humanos y con ello lanzarnos a las más atroces de las miserias.

Y ya no vamos a hablar de los rusos que vendrán a enseñarle a nuestros campesinos como es que se siembra plátano ¡gran avance! Porque todos sabemos que los rusos saben mucho del tema ¿Quien no ha escuchado hablar de las famosísimas plataneras de las estepas rusas?