Opinión Bloque

El abismo

Hay una historia, según el admirado Oscar Yánez, sobre el nacimiento de RCTV, al parecer montaron una antena y la direccionaron mal, arreglarla era cosa fatigosa y cara.  Buscando la mejor forma, un técnico sin grandes conocimientos en la labor, decía a cada rato “pero yo sé la solución para hacerlo barato y rápido”.  Por supuesto, nadie le hacía caso, seguían los sapientes ingenieros con sus sofisticadas soluciones, y volvía el pobre hombre “yo tengo la solución, barata y rápida” pero nada, no había forma que nadie le parara bolas. Luego de mucho proponer, al fin llegaron a la conclusión de que la única forma de solventar aquello era desmontar la antena y volverla a montar, esta vez en correcta posición.  Sin embargo, antes de hacerlo a alguien se le ocurrió dejar hablar al humilde hombre de “la solución barata y rápida”.  Y el propuso que simplemente se construyera una gran rolinera, se colocara la pieza en la base de la antena dejándola reposar allí después de cortar las patas de la base, y una vez hecho esto, sencillamente se la hiciera gira a placer.  Ciertamente, la solución no podía ser más barata y rápida, y dicen que la antena duró muchos años en funcionamiento de esa manera, con su rolinera en la base. Ignoro si la historia es cierta o no lo es, pero ilustra mi punto, a veces las personas con una profesión determinada le dan a los problemas una solución apegada a su profesión, así una simple afección cutánea puede ser vista por un alergólogo como un problema ambiental y por un psicólogo como una manifestación nerviosa, y se niegan a ver las cosas desde una perspectiva distinta, que bien puede ser la correcta. Esto viene porque ayer estuve hablando con un muchacho bastante joven, que forma parte de un grupo que quiere hacer vida política en el país.  Si bien los muchachos tienen muy buenas intenciones, lo cierto es que no han empezado y ya tienen taras políticas, es increíble, como si al decidir meterse en la política sobreviniera el “pecado original”. El asunto es que el muchacho en cuestión me dice que se están organizando para formar un partido, que van a recoger firmas y cuando le digo que conmigo no cuenten, sobreviene el argumento de rigor “tienes miedo y nunca propones nada”. Lo cierto es que tengo miedo, eso no lo puedo negar, pero no es el miedo por lo que no actúo en dirección de formar un partido, ni porque tema de que el gobierno me fiche, cosa que mucho me temo que ya ha pasado, tampoco se puede decir que yo no proponga, propongo, lo que pasa es que lo que digo no es bonito, ni rápido, que es lo que parecen querer los políticos viejos y jóvenes. Yo he tenido el infortunio de ver la formación de todo tipo de partidos pequeños, y también los he visto fracasar estrepitosamente, causando graves daños a la moral de la “tropa”.  La cosa es más o menos así, llegan las elecciones,  y a 4 gatos les entra la euforia, se mueven durísimo para formar un partido, lo logran, van a las elecciones y son aplastados por la maquinaria de los partidos grandes. FIN. Tiempo, trabajo y moral desperdiciada de la peor manera, todo muy triste.  Pero lo más triste de todo es que después de todo eso, no entienden que pasó, que falló, que hicieron mal, si las dos opciones que se les presenta al electorado son malas ¿por que no los eligieron a ellos que son una alternativa? La cosa es simple, fallan porque empiezan a construir la casa por el tejado, y por supuesto, al no tener base el tejado se desploma más tarde o más temprano, usualmente más temprano. Entonces ¿cual es la forma de hacer y triunfar en la política de hoy? Para empezar hay que quitarse los muebles de la cabeza, dejar de pensar en la política tradicional, la de TV, comunicados y mesas de negociación. Hay un sector de la población que es muy grande, y que está sencillamente desencantado, desconectado, no se siente representado por ninguno de los actuales sectores políticos, ya no creen en ofertas impresas en panfletos ni maquilladas por televisión. A esa gente hay que llegarle ¿como? Cuerpo a cuerpo, hay hacer puentes personales, ir a los sitios, urbanizaciones, barrios, caseríos, pueblos, en forma fresca, adecuado al sitio que se visita, hacer sancochos, buscar medicinas, solventar problemas, y sobre todo, escuchar, más que hablar, escuchar, enterarse y entender cuales son los problemas de la gente, y proponer soluciones puntuales. A la gente no le interesa el macro, como un gobierno X puede solucionar a futuro sus problemas, le interesa el aquí y el ahora, más que una propuesta de como acabar con la delincuencia, quiere quien le paren bolas, que los ayuden a organizarse ya para protegerse contra la delincuencia, más que planes económicos de como luchar contra la inflación, quiere una solución para poder estirar su dinero ya, y agradecerían que les ayuden a formar cooperativas de compradores, para que comprando al mayor las cosas les salgan más baratas, por poner solo un ejemplo. Eso las comunidades, las personas, lo agradecen, y lo agradecen con apoyo político, una vez que un grupo X sea conocido dentro de las poblaciones, que haya creado vínculos afectivos con la gente, entonces sí, pueden formar un partido o lo que les de la gana, porque tienen la base de cualquier partido, lo que se conoce como músculo político, que no es otra cosa que el “yo tengo esta gente y con esto cuento”, entonces sí, ahí tienes la gente con la que ir a elecciones, gente que por vínculos afectivos establecidos y fuertes, se compromete a cuidar un voto, un sitio, a hacer un reclamo, a defender algo que considera “suyo”, hay pertenencia, no se trata de un distante político que vi en televisión y me dio la mano una vez, se trata de gente que conozco, que son cercanos a mi. Mientras esto no se entienda, mientras no se saquen las telarañas de la mollera, mientras no entiendan que los votante cambiaron, y que es la política la que tiene que adaptarse al votante y no al contrario, los políticos, viejos y nuevos, están jodidos, y con ellos, el país en pleno. Ahora, el país político está entre los viejos desacreditados, y los jóvenes sin credenciales, es labor de los jóvenes hacerse de esas credenciales, abrir camino, SU camino, con sus ideas, con sus propuestas, con sus caras, no podrán hacerlo mientras continúen insistiendo en seguir los métodos, probadamente fracasados, de los viejos desacreditados, que dicen saber mucho de política, pero que lo único que han demostrado saber hacer con destreza, es caminar hacia el abismo.