Opinión

Ley antitabaco II

Escribí ya hace días un post sobre la libertad y le ley antitabaco como algo relacionado, muchos no estuvieron de acuerdo conmigo.

En fin, ¡que boca de chivo la mía!.

Dije que el problema no era la ley, que por lo demás podía ser buena o mala, sino que teniendo el tinte intervencionista que tenía, podría derivar en algo mucho peor, porque cuando los estados comienzan a meter mano en la libertad ciudadana, ya no sabe cuando parar.

Y bien señores, entre nuestros propios aplausos no han metido medio palo, no, perdón, palo completo, y lo peor es que precisamente muchos lo aplaudieron, excusándose en la salud de los empleados, que si me molesta el humo, que si yo tengo derecho y ellos no, bla bla bla.

Como era de esperarse, animado por los vítores de muchos que se dicen de oposición, el gobierno ha dado un paso más, ahora no será la ley antitabaco, ahora es caminar con paso firme e inexpugnable hacia la prohibición total.

¿Cuanto empleados quedarán en la calle?, ¿cuantas familias pasan a engrosar las filas de la pobreza atroz?, ¿como afectará esto nuestro mercado?

Eso sí, limpios y muertos de hambre, pero “libres de humo”, al menos del de el cigarrillo, porque el resto, igualito.

¿Se dan cuenta ahora de lo que hablaba?, no es una simple ley, es mucho más, es el afán del estado de regular toda actividad, social, económica, familiar, cualquier actividad ciudadana, que poco a poco (ni tan poco según veo) esas actividades pueden pasar de reguladas a simplemente prohibidas.

¡Y lo aplaudieron!, es lo que molesta, nos cojen y aplaudimos.

¿Cuantos coñazos más necesitamos para aprender?