Violando sueños
1 febrero, 2012 | Por Ernetinas MogollonesPuerto Santander a medio día es un infierno, como para que el mismísimo Diablo se pasee con camisa floreada y pantaloncito corto cual si estuviera en Las Bahamas. Así estaba yo, de pantaloncito corto y una franelilla, aún así me parecía que era demasiada ropa para aquel calor. Por eso mis ojos infantiles se abrieron de par en par cuando vi una pareja de guajiras con unas batas que les llegaban a los pies, totalmente tapadas y para más, con el cuello rebosante de collares de grandes cuentas. Mi padre me llevaba de la mano y alcé la cara para preguntar: “Papi, pobrecitas ¿y
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